|
29 Junio 2005 - 11:14 p.m.
A mi alrededor, el paraiso. Chicos guapos con camisetas de colores, chicos guapos con camisetas de gallifantes, de Angela Channing, de superhéroes, chicos, chicos y más chicos. Unos que se presentaban, otros que bailaban y me miraban, otros que me daban su teléfono...Y yo, con la libido por las nubes, segregando hormonas en cantidades industriales, intentando concentrarme en el pensamiento de sé fiel, sé fiel, sé fiel, a pesar de todas las cervezas que llevaba encima. Era la segunda noche seguida que bebía, ya lo había hecho veinticuatro horas antes con mi hermana, que había venido a verme y nos fuimos de juerga a Chueca. Qué bien lo pasamos, la quiero más. Había regresado a Málaga esa misma tarde, y yo tras una breve siesta, me arreglé sacándome todo el partido posible y me fui al acontecimiento de la temporada. Qué digo de la temporada, del año. Me fui al concierto de Yurena. Y allí fui donde, como Jesucristo en el desierto, tuve que vencer la tentación. De repente me veía rodeado por tantos chicos tan afines a mí, tan graciosos, que bailaban tan bien, tan fans de Tamara, qué digo, Yurena...Y entre todos ellos, uno pareció reconocerme. Vino hacia mí y otro de los chicos me lo fue a presentar.¿Presentármelo? Si yo ya me lo había tirado tiempo ha. Era el chico tecnopop, el que vivía en la Torres Kio. Pero yo, que a veces soy un poco cabroncete, me presenté como si no lo conociera de nada y lo dejé con dos palmos de narices. Echémosle la culpa a San Miguel. No, no conseguiría esta vez que yo volviera a romper mi compromiso con Derson. Nada ni nadie podría, lo había decidido firmemente. A veces peco de ingenuo y me creo a mí mismo. La actuación de Yurena fue alucinante, me puse hecho un fan histérico y hasta le agarré un pie mientras gritaba como si me hubiera poseído la mismísima Yola Berrocal. Después del show, cogí un taxi con uno de los chicos guapos y regresé a mi piso. Qué incómodas son este tipo de situaciones, cuando llegas a tu portal con un recién conocido y sabes a ciencia cierta que está deseando subir. Qué decir cuando intentas serle fiel a tu novio-gremlin-bueno que vive a chorrocientos kilómetros de ti. Supongo que se dice algo así como mira, ya estoy cogido. Pero yo no, yo no mencioné a Derson, me callé como una puta y dije algo así como mañana madrugo y qué cansado estoy, acompañado de un creible bostezo que daba a entender que no estaba yo para folleteos... Ay, qué bien me sentí al llegar a casa, solo y sin haber pecado. Conecté el messenger y me encontré con Derson. ¿Qué tal tu fin de semana? le pregunté, y él me dijo muy bien cariño, estuve en una fiesta del orgullo gay y conocí a un chico de Barcelona. ¿Un chico de Barcelona? ¿Qué chico de Barcelona? Seguro que se lo había tirado, así que intenté ser sutil y sonsacarle información con mano izquierda. ¿Ah, sí, un chico(...)Y le hablaste de mí? le pregunté aún con el trauma en mi mente de que yo de su existencia no le había hablado a nadie. Sí, me dijo. Ah, muy bien, pensé yo. Pero él continuó, Si, le he dicho que tengo un AMIGO en Madrid que se llama Roberto. ¿Un amigo?¿Un amigo? ¿Yo siéndole fiel y él denominándome amigo? Intentando aparentar que no me afectaban sus palabaras, proseguí mi interrogatorio con mi sutilidad característica: ¿Amigo o Novio? Le espeté. Medio-Novio, me contestó. Ah, con que esas tenemos no...Empezamos bien. A mí que con que me tosan me desenamoro, me bastó eso para pensar que igual Derson no era el hombre de mi vida. Me fui a la cama con la sensación de que mi estado civil seguía y seguiría siendo por mucho tiempo el de soltero...y que había perdido una noche de mi soltería tratando de serle fiel a un medionovio.
previous - next
|