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28 Marzo 2005 - 5:22 p.m.

El traqueteo del tren me ataladraba el cerebro como si éste, en lugar de los túneles que recorren Madrid, estuviese atravesando mi cráneo. La visión se me hacía más borrosa por momentos, sólo manchas de colores que daban vueltas a mi alrededor de forma lenta y desesperante, manchas de colores nadando en mis retinas de aceite. El mundo se fundió en negro y caí inconsciente en el pegajoso suelo. Cinco paradas más tarde, abrí los ojos dolorosamente y me incorporé sin saber dónde estaba. Eché una mano en el bolsillo para ver si conservaba las llaves de casa, y topé con unos billetes y un número de teléfono que desconocía. Dios mío, había acabado la noche con treinta euros que no me pertenecían y con un teléfono de alguien cuyo nombre empezaba por A, porque el resto del nombre era ilegible. Emergí a la ciudad apoyándome en las paredes, afuera ya era de día desde hacía horas y me sentía tan fuera de lugar como un recién resucitado de entre los muertos, un recién llegado del infierno. Infierno...Sangre del infierno...Todo empezaba a encajar en mi mente. Subí a mi casa y me eché en la cama, intentando recomponer el rompecabezas que aquella noche había sido.
...La tarde anterior había llamado a Mauro para desearle buen viaje. Se iba a pasar la Semana Santa a Italia y yo quería quedar bien, darle una señal de que no quería que todo se perdiera entre nosotros. Pero a él no le pareció la llamada tan buena idea como a mí y me soltó de la manera más gelida posible que no aguantaba a la gente inmadura como yo, que te dan una de cal y una de arena y se creen que pueden tener lo quieren cuando quieren. Joder, que sólo quería decirte que te fuera bien pero si te pones así pues ciao ciao bambino, arrivederci Roma. Y me quedé hecho polvo pensando en si tendría razón al decirme que soy egoísta y que doy una de cal y una de arena a mi antojo.
Alguien me dijo un lugar donde había absenta. No tengo muy claro de si es una sustancia ilegal o no, se bebe, no creo que sea una droga pero la verdad es que desconozco si está prohibida o no. La bebían los escritores de principio de siglo para provocarse alucinaciones e inspirarse para salir de la mediocridad de la subliteratura,y a mí me pareció una gran idea probar, en parte por curiosidad y en parte porque cuando me enfado con alguien, me lo cobro por tres, y me encontraba terriblemente enfadado conmigo, así que decidí autodestruirme como un gótico de esos de Las Flores del Mal.
Recordaba la llamada a Mauro, la absenta de color verde, retorciéndose en pequeños vasos ahumados, como dragones en jaulas de cristal. Recordaba que bebí una, dos, tres, que alguien me dijo para, que vas a acabar fatal como sigas, pero que seguí y que al mezclarlas con tabasco llegaba a quemar como las brasas del infierno y que se retorcía en los vasos como sangre que tiene vida propia. Es la sangre del infierno, oí decí a mi alrededor...Recordaba todo eso, pero aún quedaban muchas incógnitas por resolver. Saqué el número de teléfono de aquel( o aquella ) cuyo nombre empezaba por A, y lo marqué mientras me temblaba el alma, sin saber quién me esperaba al otro lado de la línea...
...Recordé que abandoné el antro donde servían la absenta acompañado por un tipo vestido de cuero, parece de Jóvenes Ocultos, pensé y empezó a meterme mano mientras nos adentrábamos en los oscuros callejones de Madrid, aunque no lo consiguió porque llegamos a una discoteca antes de que hubiese conseguido nada de mí. Me interné en un baño de luces de colores y música atronadora, perdí la noción del tiempo, la noción del espacio, la noción de si me encontraba solo o acompañado, simplemente flotaba, era el lugar donde todo flotaba y me sentía ligero y sin voluntad como un alga arrastrado por las olas en mitad de una tormenta...
...Llamé al número del desconocido cuyo nombre comenzaba por A y al otro lado, me recibió una voz cálida que reconoció la mía, quebrada por el alcohol y el miedo. Le pregunté si se acordaba de mí, y me dijo claro que sí, cómo olvidarte. Oye, tengo un dinero que creo que es tuyo, me lo prestarías o no sé yo muy bien qué pasó porque bebí demasiado pero me gustaría devolvértelo...
...Perdido en una marea de cuerpos semidesnudos y en convulsión, el mío, agitándose al ritmo frenético que imponía la noche se fundió con otro cuerpo. Su sonrisa era la playa donde yo como alga perdida pude descansar. Su nombre empezaba por A. Alex...
...Que yo sepa no me falta dinero, no será tuyo y no te has dado cuenta. Pero la realidad es que cómo iba a ser mío si llevo en números rojos desde principio de mes. A lo mejor es eso, le dije, pero de todas maneras quiero invitarte a comer un día de esta semana. Porque ahora que recuerdo...sí que te robé ese dinero, dios mío, cómo pude hacer algo así, pensé. Tengo que reparar esta situación como sea.
...Nuestras caricias comenzaban a perder pudor y a adentrarse en terrenos sólo reservados para los amantes. Y a medida que mi mano se atrevía a traspasar el límite, la otra se internaba en el bolsillo trasero de su pantalón y guardaba en el mío lo que había encontrado. Unos billetes.
...Me parece estupendo, me encantaría volver a verte, quedamos el fin de semana, me dijo. El nudo de culpabilidad que desgarraba la respiración se deshizo poco a poco. Sí, ya nos llamamos. Apenas recordaba su rostro, tan sólo su sonrisa y me sentí terriblemente mal, un naúfrago que ha hundido su propio barco por no saber navegar con cordura. Me tomé un par de paracetamoles, un vaso de leche caliente y me fui a ver si podía conciliar el sueño. Pero no pude.

 

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