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30 Octubre 2004 - 7:07 p.m.
A veces la vida se empieza a desbocar como un caballo asustado y te ves incapaz de retomar las riendas. Así fue como me sentí el Viernes por la tarde, y angustiado, tuve que irme del trabajo poniendo como excusa que tenía gripe.Me podrían haber dado el oscar a mejor actor novel en mi papel estelar de enfermo terminal. Una vez fuera pude respirar profundamente y sentirme algo mejor, más liberado aunque no menos inquieto. De vuelta a casa, me deparaba una sorpresa. Me encontré, por primera vez desde su llegada con Inma, y estuvimos charlando un rato. Yo continuaba angustiado pero una vez más estuve de oscar e interpreté a la perfección mi papel de simpatiquísimo compañero de piso.Para no pensar más, me fui al cine. Y es que no sé que me pasa, siento que pierdo el tiempo, aunque si me paro a pensar no paro de hacer cosas en todo el día, muchas más de las que haría en Málaga. Quizás mi angustia provenga de que aquí, todavía no tenga amigos en los que volcarme al cien por cien. Hablé con ÉL, estaba preparando su disfraz para la fiesta de Halloween. Dice que es su noche favorita, y que este año le apetece ser malo. No sé interpretarlo de otro modo mas que de que tiene ganas de follarse a todo el que se le ponga por delante. Yo, en situaciones como esta, me vuelvo vulnerable y no respondo. Le di las buenas noches y me arropé en mi manta, sintiéndome más solo que nunca. Por la mañana, me despertó una vecina gritando por el patio algo que no pude entender. Anda, que se le llega a quemar la casa y nadie acude en su ayuda por no saber vocalizar. Vocalizar es algo muy importante,yo intento hacerlo siempre que hablo, y más aún aquí, que a las primeras de cambio no se enteran de lo que estás hablando, sonríen y no te responden. Me he dado cuenta de eso a veces en el trabajo, de que tenemos vocabulario diferente y que además si no vocalizas es como si les hablaras en mandarín. Me vestí sin romperme mucho la cabeza,con la misma ropa de la noche anterior, y me fui a dar un paseo por la puerta del sol.Allí están todos los negros con las mantas y las últimas novedades en discos,creo que les llegan a ellos antes que a las tiendas, me encanta. Ahora también venden cinturones de colores y calcetines con dedos, para expandir el espectro de mercado. Y sin darme yo cuenta, anda que también andaría yo listo como vendedor ambulante, todos recogieron sus mantas, tirando de cuerdas, y las convirtieron en sacos que metieron en bolsas de Zara. Había llegado la policía y todos disimulaban allí con sus bolsas de Zara como si vinieran de comprar chaquetones para el invierno. Y yo allí en medio, sintiéndome tonto y fuera de sitio y pensando que a mí no me hubiera dado tiempo a recoger mi manta y que hubiera sido el único negro al que habrían detenido. Cuando la policía pasó de largo por la calle Mayor, se abrieron de nuevo, en un pis pas, los puestos de discos y de nuevo, se atiborraron de compradores. Creo que le voy a regalar unos calcetines de dedos a mi hermana. Despues me di otro paseo por Chueca, a ver si ligaba o algo, pero después de un par de calles para arriba y para abajo, me di cuenta de que estoy enamorado, y de que si él quiere ser malo esta noche, yo no puedo serlo hoy, porque en esto del amor siempre tengo un lado de subnormal y de sentimental, y del que no puedo deshacerme por mucho que lo intente.
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