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17 Octubre 2004 - 2:02 p.m.
Adoro este restaurante.Todo es de color verde lima, exceptuando los sofás, que son color aceituna.Todos los camareros son brasileños, el que me sirve a mí se llama Christian, es guapo aunque peca de ser un tanto arrogante, o al menos eso me parece a mí a primera vista.Suena Julieta Venegas cada día que vengo.Ayer no pude aguantar más y me compré el cd nada más salir de aquí.Después regresé a casa y caí en la cuenta de que no había comprado los imperdibles para cogerle el dobladillo a las cortinas.Maldita compulsividad, hace que me olvide de lo más importante. En eso que me llamó Silvia, la vecina del sexto, para que me fuera a su casa a tomarme una cerveza.Acepté la invitación y después fuimos en busca de los puñeteros imperdibles a una papelería en calle Goya.Aprovechando que estábamos allí, nos dimos una vuelta por calle Serrano y por Ortega y Gasset, que es donde seguro que compra Victoria Beckham.Contemplamos-como catetos-los escaparates de Versace, de Armani, de toda esa gente, y al final me saturé y me prometí a mí mismo que si algún día tengo dinero yo voy a seguir comprando en Springfield y en Zara,como dios manda. Se nos juntó la tarde con la noche, así que nos metimos a cenar en un restaurante que resultó ser un clavazo.Atentos, nos pusieron una ensalada de "seleccion de lechugas"(o sea, lechuga) con salsa de fresas(es decir, mermelada Hero de toda la vida)y una Lasaña con un nombre muy raro que no recuerdo, pero que de todas maneras no dejaba adivinar que era del tamaño de una caja de cerillas y que aunque no estaba mala no valía la barbaridad que nos cobraron.A la vecina le encantó el sitio y antes de salir por la puerta, ya estaba pensando cuando volver. Para ir a la discoteca de Alaska opté por un look pijo-hetero que no destacara demasiado entre la multitud, pero mi intento por pasar desapercibido fue en vano porque allí todo el mundo iba de lo más maricón.Pero ojo, son cosas de las nuevas generaciones, van modernísimos, son unas locas, pero a la vez se lían con tías.Cuánta bisexualidad, y yo siento que me he quedado antiguo con tener sólo una tendencia. Con respecto a las tías, van todas siguiendo el patrón del look Bebe.De hecho, conocí a una de esas que aunque al principio me resultó insoportable(hablandome de la subida del IRPF y el IPC a las 2 de la mañana en plena discoteca)acabó hasta por caerme bien.La música me encantó, ponían las canciones en bloques, por cantantes, así que empezaron con todo Fangoria, después todo Marta Sánchez, Mecano...Hasta llegar al revival de los 80, donde todo el mundo se volvió loc@ con esa de -y yo caí enamorado de la moda juvenil-un servidor, incluido.Si no recuerdo mal,acabé bailando encima de una tarima con una tía que iba vestida de diablo(o era de ángel?)y cuando nos cansamos, la Bebe me llevó a mi casa en su coche.Con respecto a lo de servir copas, sólo buscaban tías, pero mi vecina se rajó de todas maneras porque no sabía si iba a poder aguantar aquel ambiente cada sábado.Yo sí creo que lo voy a aguantar, aunque sea al otro lado de la barra!!
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